Miércoles 7 de octubre- Puerto Madryn

A las 8:40 nos recogen para ir al aeropuerto de Puerto Iguazú. De ahí a Buenos Aires, al aeroparque y a Trelew. En el aeroparque cambiamos moneda en el banco de la ciudad y nos toca esperar 3 horas hasta el próximo vuelo. Comemos en el aeropuerto y al embarcar hay un fallo en la comprobación de las tarjetas de embarque. Tienen que hacerlo a mano por fallo informático, y el vuelo se retrasa media hora.

En el aeroparque, Buenos Aires

Son dos horas de vuelo y en Trelew el paisaje cambia por completo. Dejamos atrás la exhuberancia del trópico y divisamos una extensa llanura. Hace frío. En el aeropuerto controlan que no lleves productos “prohibidos” en Patagonia: derivados apícolas, determinadas semillas…

Nos esperan para el traslado a Puerto Madryn. El guía nos dice que aunque Puerto Madryn está más alejada de la pingüinera Punta Tombo que Trelew, es donde se queda la mayor parte turismo porque tiene más vida y está más cerca de la otra gran atracción de esta zona: Península Valdés . Es una ciudad de 90.000 habitantes y muy tranquila.

Llegamos al hotel Tolosa, en pleno centro y muy bonito, nada que ver con el hotel de Brasil. Damos una vuelta por el puerto ya de noche, da gusto ver la playa y oler a mar.

Llegada a Puerto Madryn-vista desde el hotel

Hace frío así que nos internamos en la ciudad y cenamos en Margarita; un restaurante-pub muy bien decorado. La comida bien, 130 pesos los tres: yo pido mi primer lomo a la plancha, L. bife de chorizo y J. wok. Volvemos al hotel pasadas las 12, cansados de tanto aeropuerto. Pudimos conectarnos a Internet en el Tolosa, que tiene una zona de Internet alucinante y enviar nuestros primeros correos. Mañana toca madrugar de nuevo, 7:40 listos.

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Martes 6 de Octubre- Iguazú

A las 7:30 comienza la excursión de cataratas lado argentino. Hay que hacer control de pasaportes y al ser nuestro hotel el más lejano es necesaria más de una hora de antelación.

La ruta en el Parque Nacional de Iguazú comienza en el centro de visitantes.

Mapa del parque

De allí haremos el circuito superior, por encima de los saltos, y el inferior, por debajo. Además nos hemos apuntado a Aventura Iguazú, una visita en lancha a las mismas cataratas y luego 8 Km por los rápidos.

El día amanece nublado, va a llover pero a temperatura es alta, 29º. Ya en el circuito inferior, que ofrece un panorama de varios saltos con visión muy cercana, empieza a llover. Los chubasqueros no sirven de para esta lluvia tropical así que acabamos los tres con chubasquero o capas de plástico. Los hay por 20 pesos o de 38 pesos un poco más resistentes. Realmente da igual lo que lleves, te acercas tanto a los saltos que acabas calado. Llegamos hasta Garganta del Diablo, la más deslumbrante de las cataratas.

Y de repente......la garganta

Es impresionante, parece un agujero que se abre de repente ante nosotros. No se ve el final y sube bruma que nos empapa.

Garganta del diablo

De un lado de la garganta

Y del otro lado

Es casi más impresionante ver el agua que llega hasta el agujero y desaparece, que el agujero mismo.

Para llegar a Garganta del Diablo hemos cogido el Tren de la Selva y luego una pasarela de metal sobre el río, que deja a su paso multitud de islas flotantes.

Tren a Garganta del Diablo

Camino de garganta del diablo

Pasarela sobre río Iguazú

El guía, Jorge Gelula, es el único seco. Su secreto: un paraguas inmenso y no acercarse a los saltos. Lo cierto es que el guía pasa un tanto de la gente y dentro del parque puedes moverte con cierta libertad. Eso sí, te piden que sigas a tu grupo, identificado con credenciales con el nombre del guía. Da igual el calzado que lleves, nada aguante. Lo más inteligente es llevar sandalias de río para no aguantar el resto de la jornada con botas caladas.

Andando bajo la lluvia

Hacemos primero el circuito superior, o por encima de los saltos.

Circuito superior

Los saltos desde arriba

Después toca el circuito inferior, todo a pie y bajo la lluvia. Nos acercamos a los saltos y llegas incluso a beber el agua que cae. Es impresionante.

Circuito inferior

El parque es enorme y nos rodea agua por todas partes. Nos dicen que 2009 está siendo un año muy lluvioso, llueve tres días por semana como mínimo. 206 fue un año muy seco y el 2007 y 2008 secos también. Este año Iguazú está en todo su esplendor. Nos preparamos para la ruta de aventura, porque estamos medio locos, ya que con el día que hace muchos de nuestros compañeros de grupo se han echado atrás. Vale 150 pesos y me doy cuenta de que me deje en el Centro de Visitantes mi cartera con 190 pesos. Voy a pérdida por día. La entrada al parque fueron 60 pesos. Para los argentinos es más barato. Nos ponen chalecos salvavidas y nos dan una bolsa verde que impedirá que se mojen las mochilas y que ya podían habérnoslas dado antes… La ruta es impresionante, muy divertida, es como un parque de atracciones en plena naturaleza. Acabamos literalmente echando agua, exprimiendo la ropa y con las manos arrugadas de tanta agua, pero es genial. Me gustan más los rápidos y los saltos de la lancha por el río que el llegar a los saltos mismo.

Rápidos en el Iguazú

En lancha va un cámara que nos ha ido acompañando todo el día y que luego te vende el DVD a 190 pesos. Yo lo quiero, porque quiero llevarme un pedazo de este día para siempre pero los chicos me convencen de que no. Tras la lancha nos esperas 20 minutos de ruta en 4×4 por la selva hasta un centro de turistas o parada, que es el final de la ruta y donde nos espera Jorge con el resto del grupo. Allí me seco los pantalones con el secador del baño y nos compramos unas camisetas de recuerdo pero para volver secos. No hemos comido. El guía ya advirtió que el prioriza la visita y que no habría parada a comer hasta el final y que en cada estación intermedia del camino podríamos comprar café, bocadillos y esas cosas. Pero no apetece cogerse nada para comer bajo la lluvia. Volvemos a pasar el control fronterizo y de nuevo al hotel donde nos duchamos y a cenar.

Hemos conocido a otros tres chicos de nuestro mismo hotel: Fer y las dos Rebecas y una pareja: Carlos y Patricia, encantadores, que salen hoy a Trelew y donde esperamos reencontrarlos. Además a Betina y su nena, argentinas, y a Rober, un jubilado de California que recorre América.

Tras la cena, el día me deparó una agradable sorpresa: un café con un matrimonio de Buenos Aires alojado en el hotel. Hablamos de política, de mate, de Buenos Aires, de España, de Sabina, y les prometo llevarme un disco de Charly García. Me dicen que ellos han ido de excursión a las tres fronteras, o de compras a Paraguay, que es muy barato pero peligroso aún con guía. A ellos también les han aconsejado no bajar de Foz de Iguazú, pero creen que es una táctica de los guías argentinos. Ellos han bajado y lo ven seguro. Me recomiendan en otra ocasión hoteles del lado argentino como el Cataratas de Iguazú.

Mañana a las 8:40 nos llevan de vuelta al aeropuerto de Iguazú, de ahí al aeroparque de Trelew.

Gastos:

–        Entrada al Parque: 60 pesos

–        Ruta de aventura: 150 pesos

La foto del día:

Calados y felices

Lunes 5 de octubre- Iguazú

A las 7:00 abajo, desayuno y salida del hotel hacia el aeroparque, o el aeropuerto de Buenos Aires de dónde parten los vuelos interiores. Nos lleva un remise que han avisado en el hotel. Es decir, un coche particular que hace transportes. No tiene distintivo alguno y no es muy profesional, por ejemplo, no tiene telepeaje como los taxis y tiene que parar en el peaje de la autopista. Nos fiamos porque lo han llamado desde el hotel. Nos cobra 30 pesos. Hay que estar una hora antes del vuelo y hasta Iguazú nos lleva una hora y cuarenta y cinco minutos. En el aeroparque hay una sucursal del Banco Ciudad y un cajero del Banco  de la Nación, también casas de cambio, pero de nuevo comprobamos que es mucho peor el tipo de cambio que ofrecen éstas respecto al de cualquier banco.

El vuelo es el más movido que nunca he vivido, esto son turbulencias ¡!! Vamos a saltos, pero la gente que es de misiones (la provincia a la que pertenece Iguazú) no se alarma, dice que es normal. La tripulación tampoco se ve nerviosa ni hay ningún aviso a los pasajeros. Aún así hay gente nerviosa. La señora que viaja al lado de J. incluso le agarra la mano, jajajaaaaa

Al llegar nos esperan para llevarnos al Recanto Park, nuestro hotel. Enseguida nos damos cuenta de que el hotel no es la mejor opción porque es el más alejado de las cataratas, por lo que seremos los primeros a los que recojan para las excursiones por el parque nacional. Una vez nos recojan a nosotros nos tocará una hora de paradas en distintos hoteles recogiendo a gente. Además el guía que nos acompaña y nos va  explicando lo que haremos estos dos días en Misiones nos deja claro que hubiese sido mejor  quedarse del lado argentino, que no es una buena opción quedarse en Brasil. Nos llega a comentar que la ciudad brasileña dónde está el hotel, Foz de Iguazú, no tiene nada e incluso es insegura, así que según él no merece la pena salir del hotel. A mi me escama un poco todo lo que nos cuenta y no me parece normal la manera en que habla de Brasil.

Recanto Park Hotel

A las 14:30 nos recogen para la primera excursión: cataratas lado brasileño. Tenemos MP, con cena, así que nos instalamos, comemos algo en el hotel y ya. La comida buena y me tomo mi primer licuado, de fruta tropical, riquísimo. Cada uno tenemos una tarjeta, que damos al camarero cuando consumimos algo y ya se carga a la habitación, y menos mal, porque con el lío que tenemos: dólares, euros, pesos….  pero no reales brasileños !!!, nos viene genial pagar con tarjeta. No habíamos pensado en lo de la moneda brasileña, pero no llega a ser un problema ya que en esta zona, al ser fronteriza aceptan los pesos argentinos, y al ser turística los euros y los dólares, aunque al cambio que te pongan las tiendas, así que mejor pagar con tarjeta, aunque en caso de apuro pues se acepta el cambio y listo.

El hotel está bien, tiene una  piscina rodeada de jacuzzis y lo están ampliando. Nos llama la atención, que salvo nosotros y tres chicos de madrid, todos los huéspedes son argentinos, y eso que el real está a 1,45 pesos. No entendemos muy bien porque hay tanto argentino en el lado brasileño, después de todo lo que nos soltó el guía y teniendo ciudad argentina, Puerto  Iguazú a nada.

De Foz de Iguazú me llama la atención el clima, la temperatura suave, el calorcito   y sobre todo la tierra, de un color rojizo y la vegetación, desbordante. Algunas casas aparecen rodeadas de árboles, como terreno literalmente ganado a la selva, arrancas un par de árboles y hala, plantas allí tu casa. También me sorprenden las mariposas, son enormes y preciosas. Las he visto dentro del hotel, se cuelan y es fácil encontrarlas en un pasillo, en el hall…

¿Por dónde se salía?

Y por fin nos recogen y conocemos a Jorge Gelula, el que será nuestro guía estos dos días en Iguazú. Todo un personaje. Un poco chulo. De nuevo menosprecia el lado brasileño, dice que la ruta por el lado brasileño dura una hora y ya porque “”es lo que hay”” y que en Brasil viven de “enseñar las cataratas del vecino”. Sin ser incierto lo que nos dice, el caso es que los argentinos con los que me encuentro en el hotel, y que ya han hecho la excursión de ambos lados me dicen que mejor el lado brasileño, porque las vistas son inmejorables.

La ruta comienza en Estación Cataratas, o el parque de Iguazú brasileño. No  tenemos la entrada incluida así que el guía se ofrece a cogérnosla, ya que va a bajar a por las de los demás pasajeros sin entrada. También podemos bajar con él y comprarla con tarjeta o incluso sacar dinero allí, hay un cajero . La entrada cuesta 47 pesos o 24 reales o 11,75 $, todo según el cambio que aplica Jorge. L. decide pagar él las tres con dólares. Jorge le cambia 100$ por 380 pesos argentinos. En la cafetería de Estación Cataratas aceptan también sin problema pesos, reales, euros y dólares.

La ruta discurre por un sendero  asfaltado. Hay coaties buscando comida, mariposas increíbles y lagartos. No veo más fauna. Ni un solo mosquito, pese a lo que los tres llevamos repelente relec extrem y de hecho en la página web del ministerio de exterior aconsejan la vacuna contra la malaria si se va a Misiones, Argentina. Si se viene aquí por un tiempo puede ser aconsejable, pero para estar dos días de excursión por parques nacionales, no lo veo necesario.

Coatí en Iguazú

El encantador de mariposas

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Coatí en Iguazú

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Coatí, vista trasera

Nada más entrar y dejar el bus aparece ante nosotros una imagen increíble de las cataratas. Es espectacular. Y luego durante la ruta la impresión inicial  es cada vez mayor. Las cataratas te salpican en varios tramos del camino, y ya al final, en la pasarela entre salto Florida y salto San Martín acabamos literalmente duchados. No es problema, hace calor y sol y secas en nada. Además llevamos el bañador por debajo.

Cada parada en el recorrido, cada mirador es una auténtica postal. Sobre los saltos aparece un arcoiris, el arcoiris eterno de Iguazú.

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Vistas desde Brasil del lado argentino

La visita del lado Brasileño es un recurrido de 1.200 metros sobre la orilla del rio iguazu, de donde se tiene una vision panoramica de todos los saltos, este recurrido tarda como hora y media y se desarrolla entre vegetación exhuberante.

La pasarela sobre los saltos

Una hora de vuelta al hotel, con el paso de nuevo por la frontera y el trámite de revisión de pasaportes y tarjetas de entrada.

Control de aduanas

Decidimos no bajar a Foz de Iguazú porque mañana a las 7y30 nos recogen para ver el lado argentino y mañana si estaremos todo el día en cataratas, así que aprovecho la piscina y los jacuzzi del hotel. Aunque empieza a oscurecer la temperatura es ideal.

Cenamos en el hotel. De nuevo nos sorprende lo lleno que está y todos argentinos, y muchos con mate y termo de aquí para allá. La cena está bien.

Todavía aprovechamos la zona de piscina y amacas del hotel. Es de noche, pero hace calor y se está de vicio. Nos retiramos porque un rato más y nos encuentran allí tirados al día siguiente !!

Aunque nosotros no fuimos a Foz de Iguazú los 3 madrileños si bajaron, a un rodicio y a tajarse y sin mayor problema. Sin llegar a bajar al pueblo, saliendo del hotel hay tiendas de artesanía y joyas en piedras preciosas, que aquí abundan mucho.

Domingo 4 de octubre- Buenos Aires

El desayuno del hotel es sencillo, pero está bueno, te sirven zumo, café o té y para tomar: tostadas o 3 facturas. Las facturas son los bollos que acompañan al café, las llaman así o medias lunas si son nuestros croissants.

Por la mañana queremos ver San Telmo y Boca, la zona sur de Buenos Aires. Tenemos que dividir Buenos  Aires en zonas y repartirlas en los 4 días y medio que estaremos en la ciudad.  Tomamos la Avenida Paseo de Colón hacia el parque Lezama. Pasamos por la escultura Canto al Trabajo, obra cumbre de Rogelio Yrurtia, uno de los más destacados escultores argentinos, frente a la Facultad de Ingeniería de la UBA en la intersección Paseo Colón e Independencia.

Canto al trabajo

Monumento "Canto al trabajo"

Pero enseguida nos desviamos a la calle Defensa, interminable, como la mayoría de calles y avenidas de Buenos Aires. En el cruce de la calle Defensa con Humberto I está la plaza Dorrego, una pequeña plaza en la que sitúan el centro del barrio de San Telmo. El sitio es bonito y los edificios que rodean la plaza de los más llamativos de San Telmo, aunque no tengo la sensación de estar en una de las plazas más populares de San Telmo, y eso porque al ser domingo se celebra un mercadillo y todaaaa la calle Defensa esta llena de puestos ambulantes a ambos lados.

Hay cosas interesantes, otras se encuentran en cualquier mercadillo de aquí sin problema, aunque lo que no sé es si el precio es mejor o no. Eso sí, nada tiene precio y todos somos turistas, así que la sensación de que si pagas lo que te piden te están timando no te la quita nadie. Si se sabe hacerlo, hay que regatear sin duda. Me gustan las agendas de cuero que venden (75 pesos), los mates, los azulejos de Mafalda (bueno, realmente, con la imagen de Mafalda se venden infinidad de cosas y todas me gustan, me temo que eso es problema mío….), las piezas adornadas con filateado…

feria San Telmo

Feria San Telmo

Nos paramos mucho tiempo al principio, y hasta llegamos a comprar alguna tontería: J. una cartera, L. unos imanes muy coloristas  y yo una diadema. A medida que avanza la calle y vemos que los puestos no tienen fin, ya no nos paramos, porque de lo contrario no llegamos a Boca. Lo que no pudimos evitar es entrar en un recinto cerrado, también en la calle Defensa parecido a una plaza de abastos. Hay puestos de comida, sobre todo frutas y verduras y pan y cosas viejas, todo mezclado. Más que antigüedades parece que la gente se esté deshaciendo de sus cosas viejas, aún así se pueden encontrar cosas increíbles: gramófonos de varios tipos, trajes de tango, sombreros, filateado, discosde vinilo, viejas máquinas registradoras…..

La gente de los de los puestos me cuenta que la municipalidad de Buenos Aires les quiere impedir ponerse en la calle Defensa, que quieren mantener sólo los puestos de plaza Dorrego -me temo que a diferencia de los de la plaza, los de la calle no pagan licencia- así que temen que no puedan ponerse más. Me sonó un poco a “o compras ahora o ya no compras”. Alguno de los puestos que vi en Defensa ese día, los ví luego en calle Florida, así que si os gusta algo, es posible encontrarlos en otros sitios.

Casi me alegré de que tanto puesto nos llegase a saturar y dejasemos Defensa para avanzar por San Telmo. En Defensa , también hay tiendas de moda de estilo alternativo y abiertas, aún siendo Domingo. En la zona están el Museo del Cine y el Museo de Arte Moderno.

Cafetería en San Telmo

Ya en el Parque Lezama descansamos de la vorágine del mercadillo, si bien en la parte baja del parque se divisan de nuevo toldos. Pero arriba, se está bien. No hay demasiada gente y turistas diría que ninguno. Hay familias porteñas, niños en bici, gente jugando a fútbol, conversando… Desde allí divisamos la Iglesia Ortodoxa Rusa, de cúpulas azules. Y en el propio parque, el monumento a Pedro de Mendoza. En el interior del parque está también el Museo Histórico

Nacional.

OrtodoxaRusa

Iglesia Ortodoxa Rusa

Museo Histórico Nacional

Puestos en parque lezama

Puestos en parque Lezama

Saliendo del parque Lezama camino a Boca, pasamos por los toldos que divisabamos desde arriba, son puestos con productos de todo tipo, droguería, ropa, artesanía….Esta vez los clientes son porteños y da la sensación de que venden cosas que tienen en casa, que son cosas usadas.

Paramos ante el mural escenográfico del viejo paredón de la Avenida Almirante Brown 38, frente al Parque Lezama, aunque llama la atención allí frente al paque y a la entrada del barrio de Boca, lo cierto es que preguntando por él a unos porteños en el parque Lezama, no sabían de qué mural les hablaba.

Mural escenográfico

El mural está muy chulo, es escenográfico porque no  solamente está producido como una pintura sobre la pared, sino que mezcla diversos materiales que juegan con la idea del espacio y el volumen. En él están representados, entre otros: un gato negro sobre el tejado, las viejas y coloridas cantinas, los marineros que llegan desde el puerto, el inmigrante genovés que come una enorme pizza, la vieja sentada en la vereda esperando algún jugoso chisme que comentar, pero además de los personajes del barrio, también aparecen plasmadas figuras emblemáticas de la Boca como Carlos Gardel con su guitarra colgado de un balcón o Diego Maradona, eso sí con la camiseta de la selección argentina !!

La zona comienza a empeorar a medida que dejamos San Telmo y nos adentramos en Boca. Esta zona de Buenos Aires resulta un tanto desoladora, nada que ver con la zona norte o el centro. No hay grandes edificios, sino casas pequeñas y medio en ruinas, solares abandonados. Y encima es domingo, mediodía y parece que toca partido de Boca aquí, porque ya vemos a los primeros hinchas con camiseta y bebiendo. En un primer momento me pareció genial que nos coincidiese visitar Boca en día de partido, pero pronto me daría cuenta de lo peligroso que resulta esa combinación. Ya me habían advertido porteños que ni se nos ocurriese ir a un partido en la cancha de Boca, que esto no es europa y a la cancha del Boca va lo peor de Buenos Aires. Aún así, adentrándonos en el barrio divisamos el estadio del Boca y al ir hacia allí ya nos tocó cruzarnos con gente borracha, con heridas y en un estado bastante lamentable. Mientras los vecinos del barrio parecían prepararse para churrascos en la calle y en muchas puertas o bajos se iban colocando parrillas. El olor, el humo…un asco.

Ya casi llegando al estadio un chaval nos asalta. Se dirige a L., del que se “cuelga” y le cuenta-como puede- un rollo de que si él se dedica asaltar turistas , pero que con él no lo va a hacer pero que quiere una entrada para el partido. Dice que va armado. A mi el tío me está poniendo mala, pero L. parece tranquilo y consigue deshacerse de él dejándolo con otros del estilo que aparecen en otra esquina. Ahí es cuando pienso que soy una histérica y que tampoco fue para tanto la cosa, y que mira el L. que tranquilo que es. (Grave error ).

Por lo demás el estadio del Boca visto desde fuera una decepción, rodeado ya a esas horas de gente tirada, con una sola tienducha de recuerdos fuera y con las calles que lo rodean valladas. El lío para moverse teniendo eso en cuenta mucho mayor y con ese panorama y a escasas horas del partido no ves ni un polícia, algún coche sí nos cruzamos, pero en caso de incidente habría que ver si acuden o se largan.

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Cancha de boca

Tiene un museo en el interior que repasa la historia del equipo y los porteños que conocí no sabían de nadie que hubiese ido: la gente del boca no va a ir a ver un museo del Boca. Así que no sé si es recomendable o no, sólo van turistas y en visita guiada.

Seguimos por la zona, a pesar del ambiente hasta llegar a la calle Caminito, visita obligada. Uno de los recorridos típicos de visitantes y turistas. Nada que ver con todo lo descrito hasta ahora. La calle caminito, y las que la rodean se encuentran rodeadas de casas típicas del barrio de La Boca, con paredes de chapa pintadas de distintos y llamativos colores.
La zona está llena de turistas, hay tiendas de recuerdos, de cuero, de lana. Hay parejas bailando tango, parejas vestidas de bailadores de tango sólo para fotos, restaurantes y cafeterías, y eso es caminito. Me temo que ni un porteño vive aquí, es como un museo viviente. Una ficción.

Al salir de Caminito, pasadas las tres de la tarde y buscando el restaurante Il Matterelo para comer, en la calle Martín Rodríguez, de nuevo nos encontramos con lo de antes, parrillas en las calles, gente bebida y de nuevo nos asalta un tío.

Esta vez ni me doy cuenta de cómo ha llegado a nuestro lado. El caso es que se repite la historia de antes, pero peor, éste no sólo dice “tener una pipa” sino que lleva la mano asomando del cinturon como si realmente llevase un arma, además tiene una brecha en la cara, está sangrando y muy nervioso. Se dirige sólo a L., pero nosotros estamos al lado.

Yo no sé reaccionar, veo a L. tranquilo y no lo tomo en serio hasta que veo que L. le da dinero. El tío se pone nerviosísimo y se larga gritando, nos dice que nos vayamos. La sensación es horrible. Hay gente en la calle, pero no cerca, aunque nadie parece prestar la mínima atención.  Creo que entonces empiezo a ser consciente de dónde estamos y en que momento. Aún así resulta increíble que apenas un par de calles más allá esté Caminito, con su vida irreal de turisteo, mientras que callejeando por Boca, puede pasarte de todo y más en día de partido. Entramos en el restaurante todavía en sock.

De nuevo la paradoja, el restaurante (que debe ser de lo mejor de Boca) un italiano clásico, con buen servicio y bien decorado y dentro la mayoría familias de porteños terminando de comer. Nada que ver con lo que dejamos fuera. Cierto es que el restaurante está a una calle de la Avenida Almirante Brown, y eso me temo que es básico en un barrio como éste, no callejear, no apartarse de la Avenida principal. Comemos bien, en silencio al principio y luego ya comentando lo sucedido.

Como conclusión y habiendo comentado la aventura con bonaerenses me quedo claro que Boca es un barrio peligroso. Se puede visitar, pero con precauciones y casi todo el mundo lo hace en visitas guiadas que paran en Caminito y frente a la cancha de Boca y ya; o bien cogiendo el bus turístico, con paradas en los sitios más característicos de Buenos Aires, y por tanto en Caminito. La gente baja, visita Caminito…..y coge el siguiente bus turístico.

Me dicen que en Buenos Aires te pueden robar en cualquier barrio, pero en barrios como Boca, aparte de lo del robo, hay violencia  y una vida importa poco y más aún si es gente de fuera.  Entre las precaucones : no llevar nada que delate que se está de visita, no callejear , visitar los sitios señalados y ya. La mejor hora el mediodía y un día de semana. Nunca si juega Boca.

Lo cierto es que callejeando Boca no vimos un solo visitante más.

Decidimos visitar por la tarde Recoleta, así que dejamos Boca y tenemos que llegar hasta Plaza Constitución para coger el subte ( metro de Buenos Aires). Eso está más arriba que el Parque Lezama, así que toca andar. Por la Av. Almirante Brown el ambiente es tremendo, ahora sí nos cruzamos con cientos de personas vestidas con los colores de Boca y en los colectivos los hinchas van cantando y golpeando los cristales. El ambiente impresiona fuera, así que no imagino lo que es estar en la bombonera. De todas formas está claro que para ir a un partido de Boca tiene que ser organizado: te llevan al parking privado del estadio, te suben al palco y te vuelven a llevar del parking al hotel. Un visita turística más.  Camino Recoleta y cruzandome con hinchas desatados de Boca tengo claro una cosa, desde ahora:

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Plaza Constitución está en obras y casi hay que ir esquivando escombros. Hay mucho movimiento porque aquí paran muchas líneas de colectivos, el subte…. Es increíble -aunque comprensible, visto lo visto- que no haya subte a la zona sur y que la parada más al sur de Buenos Aires sea esta.  El subte es viejo y sucio. Un viaje vale 1,30 pesos. Tenemos suerte de que sea domingo, no va a reventar y no creo que haya “”secuestros de línea””. Estos días, los trabajadores del subte están cerrando las estaciones – con la gente dentro claro- a determinadas horas como protesta porque no llegan a un acuerdo sindical. Pero hasta ahora fue en días laborables y horas punta.

Da gusto salir al exterior… en Recoleta!!!! Al lado de Boca me parece un paraíso. Se trata de un barrio de clase media-alta, refinado y con cierto aspecto burgués o elegancia al viejo estilo. Esta menos deteriorado que el centro. Los lugares de interés de este barrio están cerca unos de otros así que se pueden recorrer a pie. Vamos al Cementerio de la Recoleta, el corazón del barrio, rodeado por plazas arboladas. El cementerio está cerrado ya, así que no podemos visitarlo. Merece la pena porque es una de las necrópolis más grandes del mundo y en él está enterrada Eva Perón. Ya por fuera impresiona la extensión que ocupa, los muros del cementerio y su fachada.

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Cementerio de la Recoleta

En las plazas del exterior se encuentran el centro cultural recoleta, la iglesia de nuestra señora del Pilar, el museo nacional de bellas artes, la biblioteca nacional y……más puestos de arte y artesanía !!! Los divisamos a lo lejos, pero decidimos niacercarnos. Creo que estamos açun saturados de puestos y tenderetes. Nos sentamos en La Biela, mítico café de Recoleta. Ellos su primera Quilmes. Yo un café ( 9 pesos). Decir que el café en Buenos Aires está buenísimo. Es díficil encontrar un mal café. Me entero de que está prohibido usar torrefacto, sólo se consume tueste natural. No sé si es eso, si las máquinas, si el agua, que sé yo, pero tienen muy buen café. La Biela es bonito, un café con historia, clásico. Me sorprende por ello que en los baños haya máquinas expendedoras de cepillos de dientes, de colonia fragancia “”similar a CK” y preservativos, no le pega nada.  Luego me enteró que hay una ley que obliga a todas las cafeterías a tener por lo menos máquinas expendedoras de preservativos. Sigo creyendo que no le pega nada. En su momento debió de ser una crisis para el señorío de La Biela tal imposición. No me convence.

Recibo la primera llamada de casa 😀

Camino del hotel, atravesamos el barrio de Plaza San Martín y Retiro. Bajamos por Presidente Quintana y calle Juncal. Es de noche ya. La plaza San Martín es impresionante. En ella están la torre de los ingleses, el monumento a los caídos en Malvinas, el palacio San Martín y el palacio Haedo, que fueron residencias de dos importantes familias, en la actualidad edificios públicos y el Círculo Militar, el más impresionante de todos y también residencia familiar en su día.

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Terraza del café La Biela

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Café La Biela

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Plaza San Martin

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Torre de los ingleses en la Plaza San Martin

Decidimos que a esta zona hay que volver de día y enfilamos la calle Florida, hacia el hotel. La calle Florida es peatonal y es una avenida mítica, por su carácter comercial.

En ella hay mucho comercio de todo tipo y están las Galerías Pacífico, un centro comercial muy elegante. Merece la pena verlo aunque no se vaya a comprar (como tristemente fue mi caso). Buenas firmas y sitios para comer algo informal con muy buena pinta.

Empanadas y ensaladas en local de Galerías Pacífico

Calle Florida se llena a estas horas de mimos, monologistas, y de nuevo puestos. Algunos los mismos que a la mañana estaban en calle Defensa.

Cenamos en el Cabildo, enfrente del hotel. Yo empanada de jamón y queso- la más rica que tomé en Buenos Aires- y ensalada. J. ensalada ¿? y L. milanesa. Todo bueno y 109 pesos. Leemos en el diario Clarín que una ballena a ocasionado un accidente en Puerto Madryn. Un muerto y dos desaparecidos. En la mesa contigüa una bonaerense hace de anfitriona a un guiri, pero guiri, guiri. Raro. La teoría de L. es que a ella le mola. Yo no sé, pero espero que no, porque al tío sólo le molaba la comida, de la que dió sobrada cuenta y me temo que sólo reparaba en la porteña para que le tradujese al camarero. Me temo que las horas de caminata de hoy nos empiezan a pasar factura y mañana……IGUAZÚ nos espera.

Sábado 3 de octubre – Buenos Aires

Salimos de Santigo J. y yo. Nos encontramos con L. en la T4 de Barajas, de ahí a la terminal satélite y salida hacia Buenos Aires según lo previsto.

El vuelo dura 12 h.  Los tres conseguimos dormir aunque el vuelo se hace algo pesado.

Llegamos a Buenos Aires a las 13:00 del sábado 3 de Octubre, las 8:00 hora local, 5 horas menos. Allí no hay cambió oficial de hora, así que dependiendo de sí acuerdan o no el cambio pueden ser 4 o cinco horas de diferencia. Durante nuestra estancia en Argentina nos tocó vivir la discusión del cambio horario; finalmente ganó la presión de los empresarios y el gobierno decidió que no habría cambio de hora.

ESTAMOS EN ARGENTINA!!!!

bandera-argentina

En el avión nos entregan la tarjeta de entrada al país, que deben cubrir los no residentes y un impreso del Ministerio de Salud que cubrimos todos los pasajeros… culpa de la famosa GRIPE A.  En aduana compruebanel pasaporte y recogen la tarjeta de entrada. El otro impreso nos lo quedamos, nadie lo recoge ¿?.

Recogemos las maletas y L. cambia dinero en la sucursal del Banco de la Nación Argentina del aeropuerto de Ezeiza. El mejor cambio siempre es el de los bancos. Abundan también casas de cambio, pero con peor cambio siempre. Peor incluso que el cambio que te hacen en los propios comercios que aceptan euros o pesos. Ahora mismo el euro está a 5,50 pesos y subiendo.

En Ezeiza, sin salir de la terminal de llegada hay diversos mostradores de empresas que ofrecen transporte al centro de Buenos Aires en Remise (vehículo privado para transporte), taxi, autobus privado o colectivo (autobus público).

Optamos por un taxi que nos cobra 90 pesos, el mejor precio es con Transfer Express. Un anciano nos ayuda con las maletas y nos guia hasta al taxi. Intentamos ayudar al señor con las maletas pero parece incomodarle, nos comenta que es jubilado y se busco este empleo y que es su trabajo. En cinco minutos de charla me comenta que el tiempo está siendo bueno, que el 12 juega la selección Argentina, que las olimpiadas se las llevó Río y sin embargo él apostaba por Madrid…. me doy cuenta que es verdad que resulta muy fácil entablar conversación con cualquier argentino.

De camino al hotel Avenida, en Avenida de Mayo 623, nos para la policía nacional y pide la licencia al taxi. Todo en regla. El conductor es extremadamente amable con los agentes y según nos dice así debe ser para no buscarse problemas. El hotel está muy bien situado pero es muy sencillo y muy viejo, 150 pesos habitación individual y 210 la doble con desayuno incluído. Tienen internet gratis.

Una ducha y listos para nuestro primer contacto con la ciudad, a 5 minutos está la plaza de Mayo. Visitamos la Casa Rosada, en una visita guiada y gratuita. El palacio presidencial está siendo restaurado. La visita la llevan a cabo los granaderos o guardia uniformada de la casa rosada.

Casa rosada

Casa rosada

Interior de la Casa Rosada

En el entorno de la plaza de Mayo entramos también en la Catedral Metropolitana, donde llama la atención una imagen de Cristo de madera a tamaño natural. También el suelo de mosaico y el altar, es un buen sitio para resguardarse del calor del verano.

Catedral Matropolitana

De la plaza de Mayo nos gusta también el edificio del Cabildo que llama la atención por la sencillez de su fachada. Cierra los sábados, tendremos que entrar en otro momento.

El Cabildo

El Cabildo

Recorremos la avenida de Mayo, donde están el café Tortoni, el Teatro Avenida, el Palacio Barolo y llegamos hasta la Avenida 9 de Julio (imagén típica de Buenos Aires), inmensa y con un magnífico obelisco en la intersección con la Avenida Corrientes.

OBELISCO- AV.9 DE JULIO

Comemos en Café Oriente, avenida Mayo 999 esquina con 9 de Julio, yo un menú de 30 pesos que incluye empanada de carne, milanesa de soja, la bebida y café. Los chicos su primer bifé de chorizo. El local es bonito y tiene mucho movimiento, estamos rodeados de porteños y aunque es tarde hay gente comiendo. De hecho hay gente comiendo cuando entramos y mientras comemos y nos vamos dejando a gente comiendo. Creo que a cualquier hora es un buen sitio para comer.

Por la tarde vamos a la Plaza Lavalle, muy tranquila y al lado de los Tribunales y el palacio de Justicia. Allí está también el Teatro Colón que ocupa toda una manzana, el edificio es impresionante y eso que está rodeado de andamios. No se puede visitar debido a la reforma y es una auténtica pena porque aún así, todo rodeado de vallas resulta impresionante.

Continuamos hasta el Palacio de las aguas corrientes, en Avenida de Córdoba, que nos sorprende por lo imponente del edificio. Muy lujoso, con mármol azul. En la fachada tiene escudos de las provincias Argentinas y está rodeado de palmeras que le dan un aie tropical. Me sorprende que la historia del edificio sólo tiene como reseña ser la antigua sede central de la empresa Aguas Argentinas. Ahora alberga el Museo del Patrimonio, nada importante para semejante palacio.

Continuamos hasta la plaza Dos Congresos con el Parlamento y el Senado. En esta plaza finaliza la Avenida de Mayo. Todas las manifestaciones y proptestas se realizan en Plaza de Mayo o en Dos Congresos, y lo normal es incluso comenzar en una de las plazas y recorrer toda la Av. de Mayo hasta la otra.

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Congreso de la nación

En Dos Congresos hay otros edificios de interés como el de la abandonada Confiteria Molino, que se llama así por el molino que hay en la fachada del edificio. Allí tomaban el café los políticos en su día. Es una pena ver edificios como éste en un estado tan ruinoso, y esa sensación la tendríamos no pocas ocasiones en B.A. Nos llama la atención la cantidad de gente que duerme en esta plaza, como ocurría en la plaza Lavalle.

Tomamos un helado y volvemos al hotel recorriendo Avenida de Mayo. No estamos cansados así que nos acercamos a Puerto Madero. La historia de este barrio es alucinante, partiendo del viejo puerto de Buenos Aires, que había quedado obsoleto se ha construido un barrio impresionante. El concurso de ideas para crear esta nueva zona de la ciuad es de 1991!!!! y viendo lo que hay creo que se ha superado cualquier espectativa con creces. El barrio de Puerto madero Limita con los barrios de Boca al sudoeste, San Telmo al oeste y Retiro al norte y está detrás de la plaza de mayo y sin embargo parece otra ciudad.

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Puerto Madero

Puerto Madero esta divido en 4 Diques y son muchas las torres construídas, ya sean residenciales o de empresas, me gustan especialmente la Torre Repsol YPF y las Renoir. Todas las calles de Puerto Madero llevan nombre de mujer, de destacadas mujeres argentinas.

Ahora mismo es el barrio más caro de Buenos Aires, exclusivo, tranquilo y visitado por los turistas. Eso ha sido criticado entre los porteños, por la cantidad de dinero que el gobierno ha puesto para configurar un barrio de élite.

En Puerto Madero está atracada la fragata Presidente Sarmiento, primer buque escuela de la armada argentina y que ahora puede visitarse como museo. A estas horas desde luego no, así que la vemos así amarrada e impresionantemente bella

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Museo fragata Presidente Sarmiento

El Puente de la Mujer, obra de Calatrava, también está en Puerto Madero

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Puente de la mujer

En Puerto Madero están tres hoteles de cinco estrellas, el Buenos Aires Hilton, el Faena Hotel y el Sofitel Madero y restaurantes impresionantes, pubs y lounges. Son caros para un porteño, pero con la ventaja del cambio normales para nosotros y creo que merece la pena cenar aquí. Recomendaciones : Restaurante Cabaña Las Lilas, Who, Acqua Lounge Disco……..

Fin de nuestro primer día en Argentina. Y que día !!!!!

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