Domingo 4 de octubre- Buenos Aires

El desayuno del hotel es sencillo, pero está bueno, te sirven zumo, café o té y para tomar: tostadas o 3 facturas. Las facturas son los bollos que acompañan al café, las llaman así o medias lunas si son nuestros croissants.

Por la mañana queremos ver San Telmo y Boca, la zona sur de Buenos Aires. Tenemos que dividir Buenos  Aires en zonas y repartirlas en los 4 días y medio que estaremos en la ciudad.  Tomamos la Avenida Paseo de Colón hacia el parque Lezama. Pasamos por la escultura Canto al Trabajo, obra cumbre de Rogelio Yrurtia, uno de los más destacados escultores argentinos, frente a la Facultad de Ingeniería de la UBA en la intersección Paseo Colón e Independencia.

Canto al trabajo

Monumento "Canto al trabajo"

Pero enseguida nos desviamos a la calle Defensa, interminable, como la mayoría de calles y avenidas de Buenos Aires. En el cruce de la calle Defensa con Humberto I está la plaza Dorrego, una pequeña plaza en la que sitúan el centro del barrio de San Telmo. El sitio es bonito y los edificios que rodean la plaza de los más llamativos de San Telmo, aunque no tengo la sensación de estar en una de las plazas más populares de San Telmo, y eso porque al ser domingo se celebra un mercadillo y todaaaa la calle Defensa esta llena de puestos ambulantes a ambos lados.

Hay cosas interesantes, otras se encuentran en cualquier mercadillo de aquí sin problema, aunque lo que no sé es si el precio es mejor o no. Eso sí, nada tiene precio y todos somos turistas, así que la sensación de que si pagas lo que te piden te están timando no te la quita nadie. Si se sabe hacerlo, hay que regatear sin duda. Me gustan las agendas de cuero que venden (75 pesos), los mates, los azulejos de Mafalda (bueno, realmente, con la imagen de Mafalda se venden infinidad de cosas y todas me gustan, me temo que eso es problema mío….), las piezas adornadas con filateado…

feria San Telmo

Feria San Telmo

Nos paramos mucho tiempo al principio, y hasta llegamos a comprar alguna tontería: J. una cartera, L. unos imanes muy coloristas  y yo una diadema. A medida que avanza la calle y vemos que los puestos no tienen fin, ya no nos paramos, porque de lo contrario no llegamos a Boca. Lo que no pudimos evitar es entrar en un recinto cerrado, también en la calle Defensa parecido a una plaza de abastos. Hay puestos de comida, sobre todo frutas y verduras y pan y cosas viejas, todo mezclado. Más que antigüedades parece que la gente se esté deshaciendo de sus cosas viejas, aún así se pueden encontrar cosas increíbles: gramófonos de varios tipos, trajes de tango, sombreros, filateado, discosde vinilo, viejas máquinas registradoras…..

La gente de los de los puestos me cuenta que la municipalidad de Buenos Aires les quiere impedir ponerse en la calle Defensa, que quieren mantener sólo los puestos de plaza Dorrego -me temo que a diferencia de los de la plaza, los de la calle no pagan licencia- así que temen que no puedan ponerse más. Me sonó un poco a “o compras ahora o ya no compras”. Alguno de los puestos que vi en Defensa ese día, los ví luego en calle Florida, así que si os gusta algo, es posible encontrarlos en otros sitios.

Casi me alegré de que tanto puesto nos llegase a saturar y dejasemos Defensa para avanzar por San Telmo. En Defensa , también hay tiendas de moda de estilo alternativo y abiertas, aún siendo Domingo. En la zona están el Museo del Cine y el Museo de Arte Moderno.

Cafetería en San Telmo

Ya en el Parque Lezama descansamos de la vorágine del mercadillo, si bien en la parte baja del parque se divisan de nuevo toldos. Pero arriba, se está bien. No hay demasiada gente y turistas diría que ninguno. Hay familias porteñas, niños en bici, gente jugando a fútbol, conversando… Desde allí divisamos la Iglesia Ortodoxa Rusa, de cúpulas azules. Y en el propio parque, el monumento a Pedro de Mendoza. En el interior del parque está también el Museo Histórico

Nacional.

OrtodoxaRusa

Iglesia Ortodoxa Rusa

Museo Histórico Nacional

Puestos en parque lezama

Puestos en parque Lezama

Saliendo del parque Lezama camino a Boca, pasamos por los toldos que divisabamos desde arriba, son puestos con productos de todo tipo, droguería, ropa, artesanía….Esta vez los clientes son porteños y da la sensación de que venden cosas que tienen en casa, que son cosas usadas.

Paramos ante el mural escenográfico del viejo paredón de la Avenida Almirante Brown 38, frente al Parque Lezama, aunque llama la atención allí frente al paque y a la entrada del barrio de Boca, lo cierto es que preguntando por él a unos porteños en el parque Lezama, no sabían de qué mural les hablaba.

Mural escenográfico

El mural está muy chulo, es escenográfico porque no  solamente está producido como una pintura sobre la pared, sino que mezcla diversos materiales que juegan con la idea del espacio y el volumen. En él están representados, entre otros: un gato negro sobre el tejado, las viejas y coloridas cantinas, los marineros que llegan desde el puerto, el inmigrante genovés que come una enorme pizza, la vieja sentada en la vereda esperando algún jugoso chisme que comentar, pero además de los personajes del barrio, también aparecen plasmadas figuras emblemáticas de la Boca como Carlos Gardel con su guitarra colgado de un balcón o Diego Maradona, eso sí con la camiseta de la selección argentina !!

La zona comienza a empeorar a medida que dejamos San Telmo y nos adentramos en Boca. Esta zona de Buenos Aires resulta un tanto desoladora, nada que ver con la zona norte o el centro. No hay grandes edificios, sino casas pequeñas y medio en ruinas, solares abandonados. Y encima es domingo, mediodía y parece que toca partido de Boca aquí, porque ya vemos a los primeros hinchas con camiseta y bebiendo. En un primer momento me pareció genial que nos coincidiese visitar Boca en día de partido, pero pronto me daría cuenta de lo peligroso que resulta esa combinación. Ya me habían advertido porteños que ni se nos ocurriese ir a un partido en la cancha de Boca, que esto no es europa y a la cancha del Boca va lo peor de Buenos Aires. Aún así, adentrándonos en el barrio divisamos el estadio del Boca y al ir hacia allí ya nos tocó cruzarnos con gente borracha, con heridas y en un estado bastante lamentable. Mientras los vecinos del barrio parecían prepararse para churrascos en la calle y en muchas puertas o bajos se iban colocando parrillas. El olor, el humo…un asco.

Ya casi llegando al estadio un chaval nos asalta. Se dirige a L., del que se “cuelga” y le cuenta-como puede- un rollo de que si él se dedica asaltar turistas , pero que con él no lo va a hacer pero que quiere una entrada para el partido. Dice que va armado. A mi el tío me está poniendo mala, pero L. parece tranquilo y consigue deshacerse de él dejándolo con otros del estilo que aparecen en otra esquina. Ahí es cuando pienso que soy una histérica y que tampoco fue para tanto la cosa, y que mira el L. que tranquilo que es. (Grave error ).

Por lo demás el estadio del Boca visto desde fuera una decepción, rodeado ya a esas horas de gente tirada, con una sola tienducha de recuerdos fuera y con las calles que lo rodean valladas. El lío para moverse teniendo eso en cuenta mucho mayor y con ese panorama y a escasas horas del partido no ves ni un polícia, algún coche sí nos cruzamos, pero en caso de incidente habría que ver si acuden o se largan.

cancha-de-boca-msCH[1]

Cancha de boca

Tiene un museo en el interior que repasa la historia del equipo y los porteños que conocí no sabían de nadie que hubiese ido: la gente del boca no va a ir a ver un museo del Boca. Así que no sé si es recomendable o no, sólo van turistas y en visita guiada.

Seguimos por la zona, a pesar del ambiente hasta llegar a la calle Caminito, visita obligada. Uno de los recorridos típicos de visitantes y turistas. Nada que ver con todo lo descrito hasta ahora. La calle caminito, y las que la rodean se encuentran rodeadas de casas típicas del barrio de La Boca, con paredes de chapa pintadas de distintos y llamativos colores.
La zona está llena de turistas, hay tiendas de recuerdos, de cuero, de lana. Hay parejas bailando tango, parejas vestidas de bailadores de tango sólo para fotos, restaurantes y cafeterías, y eso es caminito. Me temo que ni un porteño vive aquí, es como un museo viviente. Una ficción.

Al salir de Caminito, pasadas las tres de la tarde y buscando el restaurante Il Matterelo para comer, en la calle Martín Rodríguez, de nuevo nos encontramos con lo de antes, parrillas en las calles, gente bebida y de nuevo nos asalta un tío.

Esta vez ni me doy cuenta de cómo ha llegado a nuestro lado. El caso es que se repite la historia de antes, pero peor, éste no sólo dice “tener una pipa” sino que lleva la mano asomando del cinturon como si realmente llevase un arma, además tiene una brecha en la cara, está sangrando y muy nervioso. Se dirige sólo a L., pero nosotros estamos al lado.

Yo no sé reaccionar, veo a L. tranquilo y no lo tomo en serio hasta que veo que L. le da dinero. El tío se pone nerviosísimo y se larga gritando, nos dice que nos vayamos. La sensación es horrible. Hay gente en la calle, pero no cerca, aunque nadie parece prestar la mínima atención.  Creo que entonces empiezo a ser consciente de dónde estamos y en que momento. Aún así resulta increíble que apenas un par de calles más allá esté Caminito, con su vida irreal de turisteo, mientras que callejeando por Boca, puede pasarte de todo y más en día de partido. Entramos en el restaurante todavía en sock.

De nuevo la paradoja, el restaurante (que debe ser de lo mejor de Boca) un italiano clásico, con buen servicio y bien decorado y dentro la mayoría familias de porteños terminando de comer. Nada que ver con lo que dejamos fuera. Cierto es que el restaurante está a una calle de la Avenida Almirante Brown, y eso me temo que es básico en un barrio como éste, no callejear, no apartarse de la Avenida principal. Comemos bien, en silencio al principio y luego ya comentando lo sucedido.

Como conclusión y habiendo comentado la aventura con bonaerenses me quedo claro que Boca es un barrio peligroso. Se puede visitar, pero con precauciones y casi todo el mundo lo hace en visitas guiadas que paran en Caminito y frente a la cancha de Boca y ya; o bien cogiendo el bus turístico, con paradas en los sitios más característicos de Buenos Aires, y por tanto en Caminito. La gente baja, visita Caminito…..y coge el siguiente bus turístico.

Me dicen que en Buenos Aires te pueden robar en cualquier barrio, pero en barrios como Boca, aparte de lo del robo, hay violencia  y una vida importa poco y más aún si es gente de fuera.  Entre las precaucones : no llevar nada que delate que se está de visita, no callejear , visitar los sitios señalados y ya. La mejor hora el mediodía y un día de semana. Nunca si juega Boca.

Lo cierto es que callejeando Boca no vimos un solo visitante más.

Decidimos visitar por la tarde Recoleta, así que dejamos Boca y tenemos que llegar hasta Plaza Constitución para coger el subte ( metro de Buenos Aires). Eso está más arriba que el Parque Lezama, así que toca andar. Por la Av. Almirante Brown el ambiente es tremendo, ahora sí nos cruzamos con cientos de personas vestidas con los colores de Boca y en los colectivos los hinchas van cantando y golpeando los cristales. El ambiente impresiona fuera, así que no imagino lo que es estar en la bombonera. De todas formas está claro que para ir a un partido de Boca tiene que ser organizado: te llevan al parking privado del estadio, te suben al palco y te vuelven a llevar del parking al hotel. Un visita turística más.  Camino Recoleta y cruzandome con hinchas desatados de Boca tengo claro una cosa, desde ahora:

YIOZZ

Plaza Constitución está en obras y casi hay que ir esquivando escombros. Hay mucho movimiento porque aquí paran muchas líneas de colectivos, el subte…. Es increíble -aunque comprensible, visto lo visto- que no haya subte a la zona sur y que la parada más al sur de Buenos Aires sea esta.  El subte es viejo y sucio. Un viaje vale 1,30 pesos. Tenemos suerte de que sea domingo, no va a reventar y no creo que haya “”secuestros de línea””. Estos días, los trabajadores del subte están cerrando las estaciones – con la gente dentro claro- a determinadas horas como protesta porque no llegan a un acuerdo sindical. Pero hasta ahora fue en días laborables y horas punta.

Da gusto salir al exterior… en Recoleta!!!! Al lado de Boca me parece un paraíso. Se trata de un barrio de clase media-alta, refinado y con cierto aspecto burgués o elegancia al viejo estilo. Esta menos deteriorado que el centro. Los lugares de interés de este barrio están cerca unos de otros así que se pueden recorrer a pie. Vamos al Cementerio de la Recoleta, el corazón del barrio, rodeado por plazas arboladas. El cementerio está cerrado ya, así que no podemos visitarlo. Merece la pena porque es una de las necrópolis más grandes del mundo y en él está enterrada Eva Perón. Ya por fuera impresiona la extensión que ocupa, los muros del cementerio y su fachada.

images[6]

Cementerio de la Recoleta

En las plazas del exterior se encuentran el centro cultural recoleta, la iglesia de nuestra señora del Pilar, el museo nacional de bellas artes, la biblioteca nacional y……más puestos de arte y artesanía !!! Los divisamos a lo lejos, pero decidimos niacercarnos. Creo que estamos açun saturados de puestos y tenderetes. Nos sentamos en La Biela, mítico café de Recoleta. Ellos su primera Quilmes. Yo un café ( 9 pesos). Decir que el café en Buenos Aires está buenísimo. Es díficil encontrar un mal café. Me entero de que está prohibido usar torrefacto, sólo se consume tueste natural. No sé si es eso, si las máquinas, si el agua, que sé yo, pero tienen muy buen café. La Biela es bonito, un café con historia, clásico. Me sorprende por ello que en los baños haya máquinas expendedoras de cepillos de dientes, de colonia fragancia “”similar a CK” y preservativos, no le pega nada.  Luego me enteró que hay una ley que obliga a todas las cafeterías a tener por lo menos máquinas expendedoras de preservativos. Sigo creyendo que no le pega nada. En su momento debió de ser una crisis para el señorío de La Biela tal imposición. No me convence.

Recibo la primera llamada de casa 😀

Camino del hotel, atravesamos el barrio de Plaza San Martín y Retiro. Bajamos por Presidente Quintana y calle Juncal. Es de noche ya. La plaza San Martín es impresionante. En ella están la torre de los ingleses, el monumento a los caídos en Malvinas, el palacio San Martín y el palacio Haedo, que fueron residencias de dos importantes familias, en la actualidad edificios públicos y el Círculo Militar, el más impresionante de todos y también residencia familiar en su día.

imagesCAY8XG9H

Terraza del café La Biela

images[11]

Café La Biela

imagesCAIUI0OZ

Plaza San Martin

800px-Plaza_san_martin_bs_as[1]

Torre de los ingleses en la Plaza San Martin

Decidimos que a esta zona hay que volver de día y enfilamos la calle Florida, hacia el hotel. La calle Florida es peatonal y es una avenida mítica, por su carácter comercial.

En ella hay mucho comercio de todo tipo y están las Galerías Pacífico, un centro comercial muy elegante. Merece la pena verlo aunque no se vaya a comprar (como tristemente fue mi caso). Buenas firmas y sitios para comer algo informal con muy buena pinta.

Empanadas y ensaladas en local de Galerías Pacífico

Calle Florida se llena a estas horas de mimos, monologistas, y de nuevo puestos. Algunos los mismos que a la mañana estaban en calle Defensa.

Cenamos en el Cabildo, enfrente del hotel. Yo empanada de jamón y queso- la más rica que tomé en Buenos Aires- y ensalada. J. ensalada ¿? y L. milanesa. Todo bueno y 109 pesos. Leemos en el diario Clarín que una ballena a ocasionado un accidente en Puerto Madryn. Un muerto y dos desaparecidos. En la mesa contigüa una bonaerense hace de anfitriona a un guiri, pero guiri, guiri. Raro. La teoría de L. es que a ella le mola. Yo no sé, pero espero que no, porque al tío sólo le molaba la comida, de la que dió sobrada cuenta y me temo que sólo reparaba en la porteña para que le tradujese al camarero. Me temo que las horas de caminata de hoy nos empiezan a pasar factura y mañana……IGUAZÚ nos espera.